Eloy Jáuregui: Tributo a Charlie Parker

( Extracto de la obra El más vil de los ofidios / LANCOM ediciones )
El maestro Clint Eastwood, amante del cine y el jazz, inmortalizó la vida de Parker en la exitosa película “Bird”. El film narra la fama alcanzada por Parker a poco de llegar a Nueva York en la década de los 40, así como su posterior deterioro producto del alcohol y las drogas. Forest Whitaker ganó el premio al mejor actor por su interpretación de Parker, en el festival de Cannes. Y la película recibió el Oscar por el mejor sonido, en 1988.
Eastwood tuvo la suerte de contar con una nueva tecnología digital que permitió a los ingenieros de sonido aislar exclusivamente los solos del saxo alto de Parker de sus grabaciones originales. Ese sonido del saxo 268 alto se usó en el filme, al que Eastwood agregó músicos de verdad que tocaron la música e hicieron el papel de los contemporáneos de Parker.
A mí me gusta, como a Cortázar el lamento, el otro aspecto que nos llama la atención particularmente a los latinoamericanos.
Es que tanto Parker como Dizzy Gillespie fueron los pioneros de la fusión entre el jazz y la música afro-cubana. Hoy, a esa amalgama se la llama el “jazz latino”, pero es más. Aunque no son muchas, las grabaciones de Parker con la orquesta del cubano Machito, su impronta de anexar los ritmos de raíces africanas en los EE.UU.
con las de origen caribeño, también resulta legendarios. Amén de guardar en mis vinilos de los setentas, las recuperaciones que se hicieran de los materiales extraños que dejaron sus colaboraciones con las bandas de Chico O’Farrill, Mario Bauzá y el tristemente célebre Chano Pozo a fines de los años 40.
Además de Cortázar, otros autores como Jack Kerouac y Leroi Jones también se han inspirado en la vida y obra de Charlie Parker.
Pero cuidado. Estoy escribiendo sobre un ser controvertido. “Estar cerca de “Bird” podía ser muy divertido, porque era un auténtico genio de la música y, al propio tiempo, más excéntrico que un hijo de puta, hablando con aquel acento británico que generalmente usaba; pero también era difícil tenerlo cerca porque constantemente intentaba sablearte, cuando no estafarte, para conseguir el dinero
que necesitaba por culpa de su afición a las drogas”, escribió en su autobiografía Miles Davis, su alumno más aventajado.

EL MAS VIL DE LOS OFIDIOS /Eloy Jáuregui

Disponible en:

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